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La crisis y el proceso de privatización sanitaria.

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En mayo la Comunidad de Madrid confirma la construcción de 4 nuevos hospitales. A su vez el director de hospitales anuncia una reducción de un 15% de la plantilla ¿Quién habla de crisis en la sanidad? El despropósito orquestado continua inexorable con un solo objetivo: el deterioro consciente de la Sanidad Pública para privatizar el sector y saquear a la población por medio del estado.

Inicio de la privatización. Desde la transición, porque antes campaban a sus anchas, las precursoras de las multinacionales del sector, sobre todo las instituciones religiosas, encontraron los resquicios legales que les permitieran mantenerse abiertos. Contaron con capital estatal y se apoyaron en mutuas, fraternidades y aseguradoras. Crearon fundaciones, la miríada de clínicas, hospitales privados y las concertaciones de servicios para ofrecer una cobertura que decían no era capaz de proporcionar el estado. Una vez enquistadas, su objetivo fue hacer frente a su mayor competidor, la empresa pública y su basto mercado asistencial. Aceleración de la privatización. En los noventa surgió el fenómeno de las multinacionales sanitarias, de las cuales ADESLAS (aseguradora), SANITAS (capital eclesiástico) y CAPIO (grupo de accionistas suecos) son sus mayores exponentes. Sus gabinetes jurídicos se encargaron de crear una serie de leyes a su medida que les permitieran hacerse con el mercado, como la ley 15/97 entre otras. Generalmente, los dirigentes de estas sociedades se meten en política para lograr su aprobación, como el caso del Director de Hospitales de Madrid, Antonio Burgueño, que era y es Director y Gerente de ADESLAS desde estos tiempos. Negocios y política pasan a ser la misma actividad. Las leyes en sí no son necesarias, ya que con ellas o sin ellas ya van obteniendo poco a poco la cuota de mercado. Estas leyes creadas son como un virus, logran que la maquinaria estatal trabaje para la multinacional, y así multiplican hasta el infinito el drenaje del dinero y recursos al estado con las herramientas del propio estado. Controlando la empresa pública logran terrenos (recalificaciones), contratos (cesiones y concertaciones), clientes (adscripción a las áreas de salud), y que sean concedidas obras, y que no les pregunten por los presupuestos o gastos. Como ejemplos tenemos la cesión de los centros de salud de Pontones y Quintana, construidos con dinero público y desde enero del 2009 en manos de CAPIO, que además gestiona el hospital de Valdemoro, o el emplazamiento irregular del hospital de Majadahonda. Estos casos están denunciados y bajo investigación judicial, nada halagüeño. Pero peor aún es que estos casos son tantos que la simple enumeración ocuparía volúmenes. El beneficio en el modelo de gestión que emplea la Comunidad de Madrid. La fórmula empleada es igual al llevado en la comunidad valenciana y que tantos problemas les está dando. El modelo del eje Madrid-Valencia, el “Modelo Alzira” -gestionado por Ribera Salud, con capital de Adeslas, en Valencia-, personificado por el tándem de J. J. Güemes, Secretario de Sanidad de la Comunidad de Madrid y ejecutor político, y A. Burgueño como cerebro de la operación, amenaza con dispersarse por toda la península. La empresa se compromete a construir el hospital y gestionarlo con dinero público pero gestión privada durante 30 años prorrogables, quedándose con los beneficios. Ésta es solo una de las posibilidades de gestión que están probando. Lo importante es que un hospital público gasta unos 275€ por paciente al año. CAPIO ganó el concurso sobre el Hospital de Valdemoro con una oferta de 333€, frente a las 375€ propuestos por Adeslas y los 390€ que proponía Sanitas. Si un área de salud puede incluir 250.000 habitantes y nos atrevemos a multiplicar, observamos otro ejemplo del ahorro y beneficio que estas empresas ofrecen a la sociedad. Un robo a la vista de todos. Clímax privatizador. Cuando pensábamos que la crisis frenaría el avance de la privatización por falta de inversión, nos encontramos con la reacción contraria. No son los bancos sino la Comunidad quien asume la deuda de la construcción, cediendo la gestión del dinero a manos privadas, ya ni si quiera a la empresa pública. En afán de disminuir el paro, siguen apostando por la construcción. El resultado es que subcontrata a las empresas constructoras, incapaces de conseguir créditos después de la oleada especulativa que provocaron junto con los bancos. De ahí la planificación de 4 nuevos hospitales, validado el 27 de abril el de Torrejón y en proyecto el de Carabanchel, que deberán estar construidos para el 2011. Para rizar el rizo junto con este anuncio nos encontramos con la declaración del director de hospitales en que asegura disminuirá la plantilla de un 15%, unos 10.000 trabajadores, para el mismo año. Pero recordemos, aunque ahora no quieran memorarlo por falta de fondos, que el plan original se completaba con la construcción de otros 52 centros de salud nuevos. Conclusión. Una vez más quedamos atónitos ante el desarrollo de los acontecimientos. Con 8 nuevos hospitales deficientes y carentes de todo tipo de servicios. Con un deterioro visible de los servicios por la externalización/privatización. Con 12 viejos hospitales pendientes de remodelación y acondicionamiento. Con un hospital con capacidad para 1000 camas en desuso y emplazado en el mismo barrio de Carabanchel, el Hospital Militar Gómez Ulla, reclamado por los vecinos del barrio. Con recortes crónicos en material, personal, equipos y tratamientos. Aún con todos estos problemas no resueltos, la secretaría de Sanidad apuesta por el despido de personal sanitario y el apoyo al sector de la construcción, co-causante de la crisis. Por todo esto confirmamos que lo que está sucediendo es una cadena de desajustes intencionados, sabotaje! El deterioro es evidente y a la vista de todos, no solo de la sanidad sino de todos los servicios públicos. Siendo el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2007 y el plan de Libre Elección y Área Única del 2009 sus bases y en los cuales están involucrados las multinacionales, los políticos, sindicalistas y profesionales interesados en el festín presupuestario. Es ahora cuando podemos responder a la pregunta ¿Quién habla de crisis? Los afectados: alguno de los 10.000 trabajadores que serán despedidos y que trabajan en penosas condiciones laborales. Alguno de los 6 millones de pacientes, que tendrán que ser atendidos en estos establecimientos, cada vez con peores servicios. Y por último todos aquellos que tengan que pagar esos servicios públicos. Pero no tenemos que preocuparnos, porque en cuanto hundan el servicio público los lazos que con éste tendrán serán tan estrechos que no se adivinará dónde acaba lo público y empieza lo privado. A medio plazo seguirán vendiendo servicios de los hospitales y centros de salud en forma de externalizaciones. Después se ofertarán trozos de los mismos edificios y se permitirá la esponsorización de áreas. Lo siguiente será potenciar los seguros médicos y planes de pensiones. Y por último, y no tan a largo plazo, el golpe final pretendido será subastar los 20 hospitales de la Comunidad de Madrid, los cerca de 350 centros de salud y disolver las áreas de salud, para eliminar poco a poco la Seguridad Social. Soluciones. Y para que no digan que esta situación no tiene remedio, que no hay vuelta atrás y que es lo que hay, proponemos estas medidas para solventar la situación. - Derogar el Área Única, adscribir a los nuevos hospitales sus propias áreas. - Aumentar la dotación de personal, equipo, servicios y material de nuevos hospitales y centros de salud. - Parar la construcción de nuevos hospitales hasta que los nuevos tengan suficiente funcionalidad y los viejos sean remodelados. - Dotar a los centros de salud y equipos sanitarios de mayor autonomía. Eliminar la figura de Director de Centro que se quiere imponer, manteniendo la de Coordinador. - Reincorporación de servicios externalizados. - Y, puesto que los beneficios obtenidos todos estos años son frutos de todo tipo de irregularidades, se deben hacer las auditorías pertinentes para que sean restituidos al erario público (aunque nos pese) y pedir responsabilidades a los causantes. FUERA LAS EMPRESAS DE LA SANIDAD. TU SALUD NO ES NEGOCIABLE.